Mil palabras yacen en mi mente y mi espíritu reposa en tu almohada
Es que solo tú apagas la tristeza de mi alma, que permanece sola en su mar extenso de lágrimas
Lagrimas que en silencio acuden una a una y ahogan mi esperanza, derriten mi conciencia y después inundan mi rostro como si nada.
Es que solo tu, con tu voz afable aquieta mis penas y desgracias, que perduran incasablemente
cuando tu ausencia estremece y el dolor resplandece en este cielo frió, oscuro y doliente.
Esque solo tu haces magia, en mi universo solitario e inerte donde la oscuridad prevalece y la locura alimenta mi emociónde seguir en un mundo irrealdonde tú y yo estamos juntos.
La ilusión y la fantasía hacen de mi mundo un lugar feliz y perfectoes la única forma de tenerte aquíviviendo una mentira momentánea. Es que solo tu puedes hacer que mis días dejen de ser un calvario convirtiéndolos en maravillosos, llenando el vació que ahora siento, y que solo tú complementas sin hacer mayor esfuerzo. No te has dado cuenta que tus ojos me cautivan, me conmueven, en ti veo una luz, la lámpara que alumbra mi vida oscura y extraña, la única que calma mi soledad inframunda y renueva mi esperanza. No estamos juntos, nunca lo estaremos, solo te mirare de lejos, admirándote deseando tenerte cerca y abrazarte.
Un poema que escribí hace mucho tiempo, como dos o tres años, el legado de un recuerdo casi muerto, y no digo muerto, porque recuerdos como esos, nunca mueren, permanecen en la distancia, en los archivos de nuestra memoria, hasta que un estimulo los activa y reaparecen, haciendonos sentir nostalgia... Lo publique por una amiga, aunque no se, admito que no me gusta leerlo, me hace sentir extraña, aunque a veces me gustaría volver a escribir tanto como antes. Tanto el poema como la imágen tienen su historia y los tengo desde hace años. Quizá este post sea un tributo a los tiempos pasados...
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